Sea por su recreación del mundo andaluz, su uso de imágenes insólitas o su trágica muerte, Federico García Lorca (1898-1936) es uno de los escritores más conocidos de la literatura española.
Infancia
Nació en Fuente Vaqueros en 1898 en un pueblo de la provincia de Granada, España. Su madre, Vicenta Lorca Romero, era maestra de escuela, y su padre, Federico García Rodríguez, cultivaba remolacha y tabaco en los terrenos de la vega. A los 11 años se mudó con sus padres, hermano y dos hermanas a la ciudad de Granada donde cursó estudios de bachiller. El joven poeta tenía una gran afición para la música --de hecho sus compañeros universitarios lo conocían más como músico que como escritor--.
Universidad de Granada y Residencia de Estudiantes en Madrid
Lorca inició estudios en Filosofía y Letras en la Universidad de Granada en 1914, pero cambió de carrera y se licenció en Derecho en 1923. Durante sus estudios universitarios, hizo un viaje por varias regiones de España que le inspiró a escribir su primer libro en prosa poética, Impresiones y paisajes (1918). En Granada se rodeaba de otros estudiantes con intereses intelectuales y artísticos en la tertulia "El Rinconcillo". Sin embargo, en 1919 un amigo y su profesor Fernando de los Ríos le convencieron a que se trasladara a Madrid para instalarse en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a otros importantes artistas e intelectuales, como Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí. Fue una etapa muy prolífica para el joven escrito. Estrenó su primera obra de teatro, El maleficio de la mariposa (1920) pero no tuvo éxito.
Primeros éxitos
En 1927 obtuvo su primer éxito teatral con Mariana Pineda y publicó Canciones, un libro de poemas que también fue bien recibido por los críticos. Ese mismo año pasó los meses de verano con su amigo Dalí en Cadaqués y también viajó a Sevilla para participar en el homenaje al poeta barroco Luis de Góngora y Argote. Los participantes de esta celebración pasaron a formar parte de la generación del 27.
El año siguiente publicó su libro de poemas Romancero gitano. Si bien el poemario gozó de una enorme popularidad, su amigo Dalí lo criticó por ser antiguo y demasiado costumbrista, propagando la imagen del poeta de los gitanos y del folclore andaluz, un marbete que incomodaba al poeta.
Nueva York y Sudamérica
Tras estas críticas, Lorca se trasladó a Nueva York para estudiar en Columbia University, un viaje que dejó una huella permanente en la vida y en la obra del escritor. Su libro Poeta en Nueva York es uno de sus más importantes.
Al regresar a España el año siguiente, fundó el teatro universitario La Barraca, un grupo de actores que representaba obras de teatro español en varios pueblos de España, parte de la iniciativa cultural de la Segunda República. Entre 1933 y 1934 visitó Buenos Aires y Montevideo para dar conferencias y asistir a algunas de sus obras más exitosas. Bodas de sangre alcanzó más de ciento cincuenta representaciones en la capital argentina.
Últimos años
Al volver a España en 1934, terminó otras importantes obras (Yerma, La casa de Bernarda Alba y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, entre otras) y dedicó sus esfuerzos a promover el teatro español a través de La Barraca. Dos años después estalló la Guerra Civil, y si bien Lorca no tenía mucha afición por la política, pero fue defensor de la República, homosexual y de ideología liberal. Fue atacado por la prensa de derechas e identificado como antagonista de las fuerzas falangistas. Fue detenido en Granada y fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936.
La poesía de Lorca:
Lorca pertenece a la generación del 27, conocida por su influencia surrealista y estética vanguardista. Emplea metáforas difíciles de descifrar, y combina lo tradicional con lo vanguardista. Son frecuentes en su poesía las imágenes de la luna, el agua, la sangre, la noche y los gitanos. Aunque popularmente se le conoce como poeta de los gitanos, Lorca rechazaba este marbete y mantenía que los gitanos eran un tema y nada más. Pero sí se puede decir que los pueblos marginados, sean los gitanos de Andalucía o los negros de Harlem, son un tema recurrente en su obra. De hecho, con los años, su poesía comienza a inclinarse más hacia el compromiso social, que es muy aparente en Poeta en Nueva York. Otros temas son la muerte y el sentimiento trágico de la vida.
El teatro de Lorca:
Lorca captó la imaginación de audiencias internacionales al recrear el mundo andaluz tradicional en sus obras. No obstante, experimentaba con modernas técnicas expresivas y utilizaba una gran variedad de géneros: el drama, la comedia, la tragedia, la farsa, etc...
Los grandes temas que abordan sus obras son el amor, la muerte, el paso del tiempo, la opresión, la rebeldía y la fuerza del destino. Como en sus versos, hace gran uso de símbolos, como la luna, la sangre y el cuchillo, y emplea un lenguaje poético
William Shakespeare nació en abril de 1564 en
Stratford-upon-Avon (Inglaterra). Murió en la misma localidad británica
el 23 de abril de 1616 según el calendario juliano. Según el gregoriano,
fue el 3 de mayo
El dramaturgo y poeta inglés es uno de los grandes iconos de la literatura universal. Obras como Hamlet o Romeo y Julieta lo han convertido en un autor mundialmente conocido.
Hijo de una conocida familia de Stratford-upon-Avon, William
Shakespeare nació en abril de 1564. No se conoce la fecha exacta de su
nacimiento, aunque se cree que fue alrededor del día 26 de ese mes
gracias a que se conserva su acta bautismal.
Shakespeare fue el tercero de los ochos hijos del matrimonio formado
por John Shakespeare, político local y comerciante, y de Mary Arden. A
pesar de la situación privilegiada que tenían, poco después del
nacimiento del escritor todo cambió. Su familia fue perseguida, se cree,
por profesar la fe católica.
En noviembre de 1582, William Shakespeare, de 18 años, contrajo matrimonio con Anne Hathaway, de 26.
Con ella, el dramaturgo tuvo tres hijos: Susanna y los mellizos Judith y
Hamnet. Este último murió a los once años por causas que se desconocen.
Los bautizos de sus tres hijos fueron los últimos datos que
se tuvieron de Shakespeare durante unos diez años. Esto es lo que se
conoce como “los años perdidos”.
SALTO A LA ESCENA LONDINENSE
Alrededor de 1590, William Shakespeare se trasladó a Londres
y dejó a su familia en Stratford. Hay quien afirma que el escritor
británico huyó para escapar de una condena por caza furtiva de ciervos.
Sin embargo, no se tiene constancia de que fuera cierto.
Los comienzos en la capital inglesa fueron humildes. Muchos creen que
trabajó como maestro y como aprendiz de carnicero antes de convertirse
en el reconocido escritor que fue.
Hacia 1592, comenzó su andadura como dramaturgo y actor, trabajando en la compañía de teatros Chamberlain’s Men, de la que fue copropietario más tarde.
Tras la muerte de la reina Isabel I de Inglaterra en 1603, la
compañía consiguió una patente real del rey Jacobo I de Inglaterra y VI
de Escocia. A partir de ese momento, pasó a llamarse King’s Men
SU OBRA Durante su estancia en Londres, William Shakespeare desarrolló su carrera literaria. En 1593 publicó uno de sus primeros éxitos: su poema Venus y Adonis. Su actividad en la poesía se fecha entre 1592 y 1597. Sin embargo, lo que realmente le dio la fama al escritor británico fueron sus obras de teatro.
Como dramaturgo, Shakespeare escribió catorce comedias, diez
tragedias y otros diez dramas históricos. Antes del año 1600 se fecha
una de sus comedias más famosas: El sueño de una noche de verano.
A partir de 1600 se publicaron las conocidas como “comedias oscuras” y
las tragedias. Aquí abandonó el tinte irónico para dar paso a temas más
profundos y adentrarse en la mente de los personajes. Grandes ejemplos de esta vertiente de su obra los tenemos en Romeo y Julieta, Hamlet y Macbeth.Se dice que la segunda la escribió debido a la prematura muerte de su hijo Hamnet.
A las últimas obras de William Shakespeare, escritas a partir de 1608, muchos las califican como tragicomedias. Con La tempestad, fechada en 1611-1612, se dio por finalizada su carrera literaria. En 1623, a título póstumo, dos actores de su compañía reunieron la mayor parte de sus obras en un solo volumen: First Folio. Este libro dividió en Comedias, Tragedias e Historias todas sus obras como dramaturgo.
FALLECIMIENTO
En torno a los años 1611-1612, William Shakespeare abandonó Londres.
Volvió a su Stratford natal para pasar los últimos años de su vida.
El célebre dramaturgo inglés falleció el 23 de abril de 1616,
según el calendario juliano vigente en Inglaterra en aquella época.Por el calendario gregoriano, esa fecha correspondía al 3 de mayo. La creencia popular marca su muerte en el mismo día que la de Miguel de Cervantes, aunque erróneamente.
Muchos creen que la causa de la muerte de Shakespeare fue la bebida.
Sin embargo, no hay datos suficientes que permitan dar como cierta esa
información.
La muerte de William Shakespeare desató la polémica. No fueron pocos los que dudaron de la autoría de sus obras. Aseguraban que la formación y educación de Shakespeare no estaba a la altura de la exquisitez de su producción literaria.
Se comenzó a especular sobre la posibilidad de que William
Shakespeare, en realidad, hubiese sido la cara visible de un autor que
deseaba permanecer en la sombra. Los críticos con el dramaturgo
empezaron a sacar posibles autores a la palestra. Nunca se ha llegado a
demostrar si la corriente en contra del escritor británico estaba en lo
cierto.
(Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836 - Madrid, 1870) Poeta español. Junto con Rosalía de Castro, es el máximo representante de la poesía posromántica, tendencia que tuvo como rasgos distintivos la temática intimista y una aparente sencillez expresiva, alejada de la retórica vehemencia del romanticismo.
La obra de Bécquer ejerció un fuerte influjo en figuras posteriores como Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y los poetas de la generación del 27, y la crítica lo juzga el iniciador de la poesía española contemporánea. Pero más que un gran nombre de la historia literaria, Bécquer es sobre todo un poeta vivo, popular en todos los sentidos de la palabra, cuyos versos, de conmovida voz y alada belleza, han gozado y siguen gozando de la predilección de millones de lectores.
Biografía
Hijo y hermano de pintores, quedó huérfano a los diez años y vivió su infancia y su adolescencia en Sevilla, donde estudió humanidades y pintura. En 1854 se trasladó a Madrid, con la intención de hacer carrera literaria. Sin embargo, el éxito no le sonrió; su ambicioso proyecto de escribir una Historia de los templos de España fue un fracaso, y sólo consiguió publicar un tomo, años más tarde. Para poder vivir hubo de dedicarse al periodismo y hacer adaptaciones de obras de teatro extranjero, principalmente del francés, en colaboración con su amigo Luis García Luna, adoptando ambos el seudónimo de «Adolfo García».
Durante una estancia en Sevilla en 1858, estuvo nueve meses en cama a causa de una enfermedad; probablemente se trataba de tuberculosis, aunque algunos biográfos se decantan por la sífilis. Durante la convalecencia, en la que fue cuidado por su hermano Valeriano, publicó su primera leyenda, El caudillo de las manos rojas, y conoció a Julia Espín, según ciertos críticos la musa de algunas de sus Rimas, aunque durante mucho tiempo se creyó erróneamente que se trataba de Elisa Guillén, con quien el poeta habría mantenido relaciones hasta que ella lo abandonó en 1860, y que habría inspirado las composiciones más amargas del poeta.
En 1861 contrajo matrimonio con Casta Esteban, hija de un médico, con la que tuvo tres hijos. El matrimonio nunca fue feliz, y el poeta se refugió en su trabajo o en la compañía de su hermano Valeriano, en las escapadas de éste a Toledo para pintar. La etapa más fructífera de su carrera fue de 1861 a 1865, años en los que compuso la mayor parte de sus Leyendas, escribió crónicas periodísticas y redactó las Cartas literarias a una mujer, donde expone sus teorías sobre la poesía y el amor. Una temporada que pasó en el monasterio de Veruela en 1864 le inspiró Cartas desde mi celda, un conjunto de hermosas descripciones paisajísticas.
Económicamente las cosas mejoraron para el poeta a partir de 1866, año en que obtuvo el empleo de censor oficial de novelas, lo cual le permitió dejar sus crónicas periodísticas y concentrarse en sus Leyendas y sus Rimas, publicadas en parte en el semanario El museo universal. Pero con la revolución de 1868, el poeta perdió su trabajo, y su esposa lo abandonó ese mismo año.
Se trasladó entonces a Toledo con su hermano Valeriano, y allí acabó de reconstruir el manuscrito de las Rimas, cuyo primer original había desaparecido cuando su casa fue saqueada durante la revolución septembrina. De nuevo en Madrid, fue nombrado director de la revista La Ilustración de Madrid, en la que también trabajó su hermano como dibujante. El fallecimiento de éste, en septiembre de 1870, deprimió extraordinariamente al poeta, quien, presintiendo su propia muerte, entregó a su amigo Narciso Campillo sus originales para que se hiciese cargo de ellos tras su óbito, que ocurriría tres meses después del de Valeriano.
La obra de Gustavo Adolfo Bécquer
Joven romántica
(dibujo de Gustavo Adolfo Bécquer)
La inmensa fama literaria de Bécquer se basa en sus Rimas, que iniciaron la corriente romántica de poesía intimista inspirada en Heine y opuesta a la retórica y ampulosidad de los poetas románticos anteriores. La crítica literaria del momento, sin embargo, no acogió bien sus poemas, aunque su fama no dejaría de crecer en los años siguientes.
Las Rimas, tal y como han llegado hasta nosotros, suman un total de ochenta y seis composiciones. De ellas, setenta y seis se publicaron por vez primera en 1871 a cargo de los amigos del poeta, que introdujeron algunas correcciones en el texto, suprimieron algunos poemas y alteraron el orden del manuscrito original (el llamado Libro de los gorriones, hoy custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid).
El contenido de las rimas ha sido dividido en cuatro grupos: el primero (rimas I a XI) es una reflexión sobre la poesía y la creación literaria; el segundo (XII a XXIX), trata del amor y de sus efectos en el alma del poeta; en los poemas del tercer grupo (XXX a LI) predominan el desamor y el desengaño; y los del cuarto (LII a LXXXVI) muestran al poeta enfrentado a la muerte, decepcionado del amor y del mundo. Las Rimas se presentan habitualmente precedidas de la "Introducción sinfónica" que, probablemente, Bécquer preparó como prólogo a toda su obra.
Su prosa destaca, al igual que su poesía, por la gran musicalidad y la sencillez de la expresión, cargada de sensibilidad; siguiendo los pasos de E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, sus Leyendas recrean ambientes fantásticos y envueltos en una atmósfera sobrenatural y misteriosa.
Destacan por ese ambiente de irrealidad, de misterio, situado siempre sobre un plano real que deforma y desbarata. Así, en La Corza blanca, donde la protagonista se transforma de noche en el citado animal; o en El monte de las ánimas, en la que el mismo escenario de un paseo amoroso se transforma en el campo del horror fantasmal y en la que el terror llega hasta la alcoba mejor defendida y adornada; o, por fin, en Los ojos verdes y, sobre todo, El rayo de luna, donde lo irreal, enfrentado a la realidad, hace optar a los protagonistas por el sueño, por la locura en la que quieren vivir lo que la realidad les niega. Son logradas las descripciones de ambientes: el barullo de la entrada en la catedral en Maese Pérez, el organista, el silencio del claustro en El rayo de luna o las procesiones fantasmales de La ajorca de oro y El Miserere.
Cómo citar este artículo:Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Gustavo Adolfo Bécquer. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/becquer.htm el 18 de abril de 2020.
Antonio Cipriano José María Machado Ruiz. (Sevilla, 26 de julio de 1875 - Colliure, Francia, 22 de febrero de 1939). Poeta, dramaturgo y narrador español, poeta emblemático de la Generación del 98.
Realiza sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza y posteriormente completa sus estudios en los institutos San Isidro y Cardenal Cisneros. Realiza varios viajes a París, donde conoce a Rubén Darío y trabaja unos meses para la editorial Garnier.
En Madrid participa del mundo literario y teatral, formando parte de la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. En 1907 obtiene la cátedra de Francés en Soria. Tras un viaje a París con una beca de la Junta de Ampliación de Estudios para estudiar filosofía con Bergson y Bédier, fallece su mujer - con la lleva casado tres años - y este hecho le afecta profundamente. Pide el traslado a Baeza, donde continúa impartiendo francés entre 1912 y 1919, y posteriormente se traslada a Segovia buscando la cercanía de Madrid, destino al que llega en 1932. Durante los años que pasa en Segovia colabora en la universidad popular fundada en dicha ciudad.
En 1927 ingresa en la Real Academia y un año después conoce a la poetisa Pilar de Valderrama, la "Guiomar" de sus poemas, con la que mantiene relaciones secretas durante años.
Durante los años veinte y treinta escribe teatro en colaboración con su hermano Manuel. En la Guerra Civil Machado no permanece en Madrid ya que es evacuado a Valencia en noviembre de 1936. Participa en las publicaciones republicanas y hace campaña literaria. Colabora en Hora de España y asiste al Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. En 1939 marcha a Barcelona, desde donde cruza los Pirineos hasta Coillure. Allí fallece al poco tiempo de su llegada.
En la evolución poética de Antonio Machado destacan tres aspectos: el entorno intelectual de sus primeros años, marcado primero por la figura de su padre, estudioso del folclore andaluz, y después por el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza; la influencia de sus lecturas filosóficas, entre las que son destacables las de Bergson y Unamuno; y, en tercer lugar, su reflexión sobre la España de su tiempo. La poética de Rubén Darío, aunque más acusada en los primeros años, es una influencia constante.
El teatro escrito por los hermanos Machado está marcado por su poética y no permanece en los límites del teatro comercial del momento. Sus obras teatrales se escriben y estrenan entre 1926 (Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel) y 1932 (La duquesa de Benamejí) y consta de otras cinco obras, además de las dos citadas. Son Juan de Mañara (1927), Las adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929), La prima Fernanda (1931) - escritas todas en verso - y El hombre que murió en la guerra, escrita en prosa y no estrenada hasta 1941. Además, los hermanos Machado adaptan para la escena comedias de Lope de Vega como El perro del hortelano o La niña de Plata, así como Hernani de Víctor Hugo.
Rubén Darío. (Metapa, República de Nicaragua, 18 de enero de 1867 - León, República de Nicaragua, 6 de febrero de 1916). Poeta, periodista y diplomático, está considerado como el máximo representante del modernismo literario en lengua española.
Su nombre completo es Félix Rubén García Sarmiento. Su familia paterna era conocida como los Daríos, y por ello adopta apellidarse Darío.
Cursa estudios elementales en León (Nicaragua). De formación humanística, es un lector y escritor precoz. En sus poemas juveniles, publicados en un periódico local, se muestra muy independiente y progresista, defendiendo la libertad, la justicia y la democracia. Con 14 años empieza su actividad periodística en varios periódicos nicaragüenses.
A los 15 años viaja a El Salvador y es acogido bajo la protección del presidente de la república Rafael Zaldívar a instancias del poeta guatemalteco Joaquín Méndez Bonet, secretario del presidente. En esta época conoce al poeta salvadoreño Francisco Gavidia, gran conocedor de la poesía francesa, bajo cuyos auspicios intentó por primera vez adaptar el verso alejandrino francés a la métrica castellana, rasgo distintivo tanto de la obra de Rubén Darío como de toda la poesía modernista.
De vuelta en Nicaragua, en 1883, se afinca en Managua donde colabora con diferentes periódicos, y en 1886, con 19 años, decide trasladarse a Chile, en donde pasa tres años trabajando como periodista y colaborando en diarios y revistas como «La Época» y «La Libertad Electoral» (de Santiago) y «El Heraldo» (de Valparaíso). Aquí conoce a Pedro Balmaceda Toro, escritor e hijo del presidente del gobierno de Chile, quien le introduce en los principales círculos literarios, políticos y sociales del país, y le ayuda a publicar su primer libro de poemas «Abrojos» (1887) animándole a presentarse a varios certámenes literarios. En Chile amplía sus conocimientos literarios con lecturas que influyen mucho en su trayectoria poética como los románticos españoles y los poetas franceses del siglo XIX.
En 1888 publica en Valparaíso el poemario «Azul», considerada como el punto de partida del Modernismo. Esta fama le permite obtener el puesto de corresponsal del diario «La Nación» de Buenos Aires.
Entre 1889 y 1893 vive en varios países de Centroamérica ejerciendo como periodista mientras sigue escribiendo poemas. En 1892 marcha a Europa, y en Madrid, como miembro de la delegación diplomática de Nicaragua en los actos conmemorativos del Descubrimiento de América, conoce a numerosas personalidades de las letras y la política españolas y en París entra en contacto con los ambientes bohemios de la ciudad.
Entre 1893 y 1896 reside en Buenos Aires, y allí publica dos libros cruciales en su obra: «Los raros» y «Prosas profanas y otros poemas», que supuso la consagración definitiva del Modernismo literario en español.
El periódico argentino «La Nación» le envía como corresponsal a España en 1896, y sus crónicas terminarían recopilándose en un libro, que apareció en 1901, titulado «España Contemporánea. Crónicas y retratos literarios».
En España, el autor despierta la admiración de un grupo de jóvenes poetas defensores del Modernismo como Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y Jacinto Benavente. En 1902, en París, conoce a un joven poeta español, Antonio Machado, declarado admirador de su obra.
En 1903 es nombrado cónsul de Nicaragua en París. En 1905 se desplaza a España como miembro de una comisión nombrada por el gobierno nicaragüense, con el fin de resolver una disputa territorial con Honduras, y ese año publica el tercero de los libros capitales de su obra poética: «Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas», editado por Juan Ramón Jiménez.
En 1906 participa, como secretario de la delegación nicaragüense, en la Tercera Conferencia Panamericana que tuvo lugar en Río de Janeiro. Poco después es nombrado ministro residente en Madrid del gobierno nicaragüense de José Santos Zelaya hasta febrero de 1909. Entre 1910 y 1913 pasa por varios países de América Latina y en estos años redacta su autobiografía, que aparece publicada en la revista «Caras y caretas» con el título «La vida de Rubén Darío escrita por él mismo», y la obra «Historia de mis libros», esencial para el conocimiento de su evolución literaria.
En 1914 se instala en Barcelona, donde publica su última obra poética de importancia, «Canto a la Argentina y otros poemas». Al estallar la Primera Guerra Mundial viaja a América y, tras una breve estancia en Guatemala, regresa definitivamente a León (Nicaragua), donde fallece.
(Moguer, 1881 - San Juan de Puerto Rico, 1958) Poeta español. Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Tras cursar el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la Universidad de Sevilla para estudiar derecho, carrera que abandonó para seguir su vocación artística.
Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900 y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.
De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre le causó fuertes crisis nerviosas que lo obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética más en la línea de Gustavo Adolfo Bécquer, impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido.
Entre 1905 y 1912 el autor vivió en su pueblo natal, entregado a la lectura y admirando la vida campesina andaluza. Este acercamiento al mundo rural se tradujo en un nuevo sentimentalismo que, sin abandonar la languidez inicial, se enriqueció con impulsos apasionados y juveniles. En los escenarios crepusculares de pálidos jardines, decadentes ensueños y estancias silenciosas, aparecieron por primera vez colores brillantes e imágenes de mujeres desnudas que tiñeron los versos de erotismo.
En este período escribió varios volúmenes de orientación modernista: Elegías (1908-1910), Olvidanzas (1909), La soledad sonora (1911), Poemas mágicos y dolientes (1911), Melancolía (1912) y Laberinto (1913), así como el libro en prosa Platero y yo (1914), tierna elegía a un borriquillo que se convirtió en uno de sus textos más célebres. De regreso a Madrid conoció a Zenobia Camprubí, española educada en Estados Unidos, con la que se casó en Nueva York en 1916. La vitalidad y las constantes atenciones de Zenobia influyeron decisivamente en el nuevo rumbo que adoptó su trayectoria poética.
Tanto en los Sonetos espirituales (1914) como en Estío (1916) se anunciaba un cambio formal que culminó en el Diario de un poeta recién casado (1917), escrito casi en su totalidad durante la travesía del Atlántico. Según declaró el autor, el constante movimiento de las olas le transmitió la obsesión por el ritmo y lo llevó a abandonar las estructuras estróficas tradicionales, y a cultivar el verso libre. Al mismo tiempo, la ornamentación modernista desapareció en favor de un lenguaje sobrio y desnudo, que huyó de la vaguedad y aspiró a la precisión absoluta.
Muestra de ello son las composiciones de Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923), donde eliminó todo aquello que no tendiese a la esencia poética y a la plenitud espiritual y estética. Este giro hacia la «poesía pura» ejercería una gran influencia en la obra inicial de los poetas de la generación del 27, particularmente en Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. El autor intentó llevar al ámbito de la prosa las conquistas obtenidas en sus versos y escribió la serie de retratos líricos que integraron el libro Españoles de tres mundos (1942), aparecido en su mayor parte en la revista Índice.
Paralelamente, incitado por un afán de depuración máxima, sometió su obra a una permanente revisión. Fruto de esta inquietud son las colecciones de textos Unidad (1925), Obra en marcha (1928), Sucesión (1932), Presente (1933) y Hojas sueltas (1935), que incluyeron páginas susceptibles de ser reelaboradas con posterioridad.
Tras la publicación de Cántico (1935), el estallido de la Guerra Civil interrumpió la labor creadora del poeta, que fue nombrado agregado cultural en Washington. Después de vivir en Estados Unidos y Cuba se instaló en Puerto Rico, donde enseñó en la universidad y se dedicó a retocar gran parte de su obra. A esta última época pertenecen los libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), en los que la búsqueda de la belleza total se plasmó a través de una visión intelectualista y metafísica, en función de la cual su poesía se transformó en un "dios deseante y deseado", con conciencia de la divinidad y con manifestación inefable de lo eterno. Juan Ramón Jiménez fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1956.
Cómo citar este artículo:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Juan Ramón Jiménez. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jimenez_juanramon.htm el 18 de abril de 2020
Vicente Huidobro es considerado por la crítica literaria como el promotor y divulgador del movimiento poético vanguardista en Chile y América Latina durante el primer tercio del siglo XX, principalmente por el desarrollo de su teoría estética conocida como creacionismo.
Vicente Huidobro, seudónimo literario del poeta Vicente García-Huidobro Fernández, es considerado por la crítica literaria nacional e internacional como uno de los principales divulgadores del movimiento poético vanguardista en Chile y América Latina durante el primer tercio del siglo XX, especialmente por el desarrollo de su teoría estética conocida como creacionismo.
Nació en Santiago el 10 de enero de 1893, en el seno de una familia aristocrática. Su primera educación formal la recibió de institutrices inglesas y francesas, para ingresar más tarde al Trinity College y, posteriormente, al Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús.
En 1910 comenzó estudios de literatura que no completó en el antiguo Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fuera del espacio universitario, desarrolló su educación literaria en las tertulias que oficiaba su madre, María Luisa Fernández Bascuñán, con ayuda de quien editó en 1912 la revista Musa joven.
En 1911, a los 18 años, Huidobro publicó Ecos del alma y, antes de cumplir 21 años, ya había publicado otros cuatro libros: Canciones en la noche, La gruta del silencio, Las pagodas ocultas -todos en 1913- y Pasando y pasando en 1914; los que han representado para la crítica un periodo de aprendizaje poético en la trayectoria literaria de Huidobro. Caracterizado por su relación con las tendencias literarias imperantes en esos años y, sobre todo, con el Modernismo hispanoamericano, este periodo culminó con la publicación de Adán (1916), libro en el que se han observado algunos rasgos característicos del creacionismo.
Después de una breve estadía en Buenos Aires, acompañado por la poeta Teresa Wilms Montt (1893-1921), Vicente Huidobro partió rumbo a Europa junto a su familia en 1916. Este viaje -particularmente su estadía en París- marcó el comienzo de una segunda etapa en su producción que la crítica ha denominado "vanguardia heroica". Esta arranca con la publicación de El espejo de agua (1916), obra donde comenzaba a desplegarse su teoría creacionista, y se extiende hasta aproximadamente 1921.
Durante estos años, mientras en Chile se vivía un proceso de modernización socioeconómica y cultural que tuvo como una de sus consecuencias la crisis del orden oligárquico tradicional, Huidobro generó un discurso estético rupturista que lo llevó a publicar Horizon carré en 1917 y, luego de su traslado a Madrid en 1918, los libros y folletos Ecuatorial, Poemas árticos, Hallali y Tour Eiffel.
En Europa participó, además, en revistas de vanguardia, estableció relaciones personales con importantes figuras de la creación internacional y publicó Saisons choisies (1921), libro que recoge sus poemas en francés e incluye el famoso retrato del poeta hecho por el artista español Pablo Picasso.
Un tercer periodo de la producción literaria de Huidobro coincide con la publicación de textos fundamentales de su obra como la novela Mío Cid Campeador. Hazaña (1929) y los libros Altazor (1931) y Temblor de cielo (1931), en los que cristalizó su estética creacionista. Durante este periodo también dio a luz un volumen de ensayos titulado Manifiestos (1925) y, por requerimiento del director de cine rumano Nime Mizú, preparó el guión para la película Cagliostro (1923). Por este guión fílmico, Huidobro recibió su único premio en el extranjero, otorgado en Nueva York por la League for Better Motion Pictures.
Asimismo, en estos años el poeta se aventuró a realizar cruces con otras artes como el teatro (Salle Comedie de París), la moda (robes-poemes) y la plástica. De esta última veta nacieron sus emblemáticos caligramas y poemas pintados. En el año 1925, el autor volvió a Chile, publicó el libro Vientos contrarios (1926) y participó activamente en política, fundó el periódico Acción, diario de Purificación Nacional y llegó incluso a presentarse como candidato a la Presidencia de la República.
Durante la década de 1930 -de la mano de su actividad política, que lo llevó a afiliarse al Partido Comunista de Chile y a apoyar las causas republicana española y antifascista-, Huidobro desarrolló una estética que intentaba conciliar la autonomía de la obra literaria y la función social de la literatura, proponiendo un creacionismo de carácter antropológico y humanista. Esta nueva concepción estética, que ha sido leída también como un "creacionismo político" (Neghme, Lidia. "El creacionismo político de Huidobro en En la luna". Latin American Theater Review. Volumen 18, número 1, otoño de 1984, p. 75-82), se manifestó de manera más clara en su producción narrativa y dramatúrgica, especialmente en la comedia En la luna o en la novela La próxima (historia que pasó en poco tiempo más), ambas publicadas en 1934. Este tercer periodo coincidió con la escritura de su último manifiesto, Total (en 1932), y la obra Monumento al mar, en 1937
Hacia la década de 1940, Vicente Huidobro retomó la escritura de poesía que lo llevó a publicar los libros Ciudadano del olvido (1941) y Ver y palpar (1941). En 1948, aparecido de manera póstuma gracias al trabajo de su hija Manuela García-Huidobro, se publicó Últimos poemas
La actualización y complementación de este minisitio se realizó con motivo de la conmemoración de los 70 años de la muerte de Vicente Huidobro y el centenario de la publicación de Ecuatorial y Poemas árticos. Octubre de 2018
Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela en el año 1837 y junto al poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, forma aquella pareja que dio un nuevo impulso y respiro a la etapa del Romanticismo español. En este artículo especial dedicado a ella, nos adentramos no sólo en su vida, bastante corta por desgracia, sino también en su obra literaria, la cuál es bastante más completa de lo que a priori se da a conocer por ejemplo en las escuelas españolas, donde casi ni se menciona su importancia en la literatura de nuestro país, y si se hace, únicamente se le atribuyen sus composiciones poéticas referidas al Romanticismo.
Vida
Rosalía de Castro fue hija de una mujer soltera y de un joven que se hizo sacerdote. Su condición de hija ilegítima le llevó a quedar registrada como hija de padres desconocidos, de la siguiente manera:
El veinte y cuatro de febrero de mil ochocientos treinta y seis, María Francisca Martínez, vecina de San Juan del Campo, fue madrina de una niña que bauticé solemnemente y puse los santos óleos, llamándole María Rosalía Rita, hija de padres incógnitos, cuya niña llevó la madrina, y va sin número por no haber pasado a la Inclusa; y para que así conste, lo firmo. Acta del bautizo firmada por el presbítero José Vicente Varela y Montero
Haber crecido así también condicionará fuertemente su personalidad y por tanto, su vida y obra literaria. Aún así, conocemos los nombres de los progenitores: María Teresa de la Cruz de Castro y Abadía y José Martínez Viojo.
Aunque quien se hiciera cargo de la recién nacida en un principio fuese su madrina y sirviente de la madre, María Francisca Martínez, parte de su infancia la pasaría con la familia de su padre, en la localidad de Ortoño, para trasladarse posteriormente a Santiago de Compostela, donde en compañía de su madre, comenzó a recibir nociones básicas de dibujo y música, asistiendo habitualmente a actividades culturales en las que se relacionaría con parte de la juventud gallega intelectual del momento, como Eduardo Pondal y Aurelio Aguirre.
Aunque de su etapa escolar sólo sabemos que empezó a escribir poesía desde bien joven, también conocemos su gusto por las obras teatrales, en las que participó activamente durante su infancia y adolescencia.
En uno de sus viajes a la capital española, Madrid, conoce a quien fuera su marido, Manuel Murguía, autor gallego y figura destacada del ‘Rexurdimiento’. Rosalía publicó un folleto de poesías escrito en lengua castellana al que llamó “La flor”, y del que se hizo eco Manuel Murguía, quien hizo referencia a él en La Iberia.
Gracias a un amigo en común, ambos se conocieron con el tiempo, para finalmente casarse en el año 1858, concretamente el 10 de octubre, en la iglesia parroquial de San Ildefonso. Tuvieron 7 hijos.
Aunque algunos críticos literarios, afirman que Rosalía no tuvo lo que se dice un matrimonio feliz precisamente aunque quiso muchísimo a su marido, se sabe a ciencia cierta, que Manuel Murguía le ayudó bastante en su trayectoria literaria, hasta hacer posible la publicación de la obra más famosa de la gallega “Cantares Gallegos”, siendo el máximo responsable después de la propia autora, por supuesto, de que esa obra se conozca hoy día y haya supuesto el resurgir de la literatura gallega en el siglo XIX.
Si ya de por sí, escribir era difícil para las mujeres durante esa época, ya ni hablemos de lo complicado que era hacerlo en gallego y que te leyesen. La lengua gallega estaba muy desprestigiada, cada vez más distante de aquella época en la que había sido el idioma preestablecido de la creación de lírica galaico-portuguesa.
Había que comenzar desde los inicios, desde cero, ya que toda la tradición se había perdido. Había que romper con la indiferencia y el desprecio que se tenía hacia la lengua, pero muy pocos eran los que se planteaban la tarea, pues esta constituiría un motivo de desprestigio social y no conllevaba para nada la importancia de si lo hacías en castellano. Por ello, Rosalía de Castro le otorgó prestigio al gallego al usarlo como lengua para “Cantares gallegos”, afianzando así el resurgimiento cultural de la lengua gallega.
Durante su matrimonio, Rosalía y Manuel cambiaron de domicilio en multitud de ocasiones: pasaron por Andalucía, Extremadura, Levante y finalmente, por Castilla, antes de retornar a Galicia, donde la autora permaneció hasta el día de su muerte. Se cree que este ir y venir de un sitio a otro, por motivos laborales y económicos principalmente, fue lo que conllevó a sumar a Rosalía en un pesimismo constante.
Finalmente, murió en el año 1885 debido a un cáncer de útero que llevaba padeciendo desde mucho antes de 1883. En un principio, fue enterrada en el cementerio de Adina, localizado en Iria Flavia, para posteriormente exhumar su cadáver el 15 de mayo de 1891 para ser llevado a Santiago de Compostela, donde fue nuevamente sepultado en el mausoleo creado específicamente para ella por el escultor Jesús Landeira, situado en la capilla de la Visitación del Convento de Santo Domingo de Bonaval, en el presente Panteón de Galegos Ilustres. Un lugar, mucho mejor sin duda, para una gallega que lo dio todo por su tierra.
Obra
Su obra, al igual que ocurre con la de Gustavo Adolfo Bécquer, se inscribe dentro de la poesía intimista de la segunda mitad del siglo XIX, la cual se caracteriza sobre todo por un tono sencillo y directo que da un nuevo aliento más sincero y auténtico al movimiento del Romanticismo español.
Su obra literaria es conocida sobre todo por su composición poética, que la componen 3 obras publicadas: Cantares gallegos, Follas novas y En las orillas del Sar. Los dos primeros libros fueron escritos en gallego, y “En las orillas del Sar”, su obra poética en castellano, presenta una expresión que gira en torno a los sentimientos personales y a los conflictos internos que mencionábamos anteriormente, de la autora: la soledad, el dolor y una profunda nostalgia del tiempo pasado son las más importantes consecuencias del contacto de la voz poética con los lugares de su juventud.
También en la obra “En las orillas del Sar”, aparecen algunos de los motivos que ya se encontraban en su producción anterior en gallego: “las sombras”, presencias de seres ya fallecidos, o “los tristes”, individuos predestinados al dolor y perseguidos por la desgracia. Precisamente, el incomprensible sufrimiento humano, ante el cual su conciencia se rebela, se enfrenta en ocasiones con su propia religiosidad.
Rosalía de Castro cultiva una poesía que se plantea el sentido de la vida desde una visión solitaria y desolada del mundo. Esta perspectiva adelanta el carácter existencial que se percibe en algunos autores como por ejemplo Antonio Machado o Miguel de Unamuno. Es de este modo también, como su tono confesional, la creación de nuevas estrofas o el uso del verso alejandrino (verso de catorce sílabas métricas compuesto de dos hemistiquios de siete sílabas con acento en la sexta y decimotercera sílaba) preludian las tendencias formales de la poesía modernista.
“Cantares gallegos”
Su obra más conocida, publicada en 1863, es escrita en su lengua natal, el gallego, para denunciar la injusticia que se comete contra el pueblo y la cultura gallega en general.
Este libro de 36 poemas, entre los que se incluye el prólogo y epílogo, empieza con la voz de una joven a la que invitan a cantar, disculpándose esta, también en el último poema, por su poca habilidad a la hora de cantar sobre Galicia y su belleza. Rosalía, aparece en ellos como un personaje más, dejando claro de este modo su pasión por dicha comunidad gallega.
En los Cantares gallegos se distinguen claramente 4 temáticas distintas:
Temática amorosa: Diferentes personajes del pueblo en distintas circunstancias y situaciones, viven el amor de distintas maneras, según una óptica popular.
Temática nacionalista: En estos poemas se reivindica el orgullo del pueblo gallego, se critica la explotación de sus habitantes en tierras extranjeras debido a la emigración y por último, se protesta contra el abandono al que Galicia está expuesta.
Temática costumbrista: predomina la descripción y la narración para presentar creencias, romerías, devociones o personajes característicos de la cultura popular gallega.
Temática intimista: Es la propia autora, Rosalía, la que expresa sus sentimientos en algunos poemas.
Tanto en “Cantares gallegos” como en “Follas novas”, la escritora recuperó muchos elementos de la poesía popular y del folclore gallego que habían permanecido olvidados durante siglos. Rosalía canta a la belleza de Galicia en sus poemas y ataca también a los que arremeten contra su pueblo. Está a favor del campesinado y de la clase trabajadora y se lamenta continuamente de la pobreza, de la emigración y de los problemas que esta supone. Este ejemplo de este libro de poemas, refleja el dolor del emigrante que se despide de su tierra:
¡Adiós gloria! ¡Adiós contento!
dejo la casa donde nací,
dejo la aldea que conozco
por un mundo que no vi.
Dejo amigos por extraños,
dejo la vega por el mar,
dejo en fin cuanto bien quiero…
¡Quién pudiera no dejar!…
“Follas novas”
Este fue el último libro de poesía que la autora escribió en gallego, editado en 1880. Este poemario se halla dividido en cinco partes: Vaguedás, Do íntimo, Varia, Da terra e As viuvas dos vivos e as viuvas dos mortos, y sus poemas pertenecen a la época en la que vivió con la familia Simancas.
En estos poemas, Rosalía condena la marginación de la mujer en dicha época y trata también mucho el paso del tiempo, la muerte, el pasado como tiempo mejor, etc.
Como dato curioso, diremos que en su preámbulo, la autora dejó claro su intención de no volver a escribir en gallego con estas líneas:
“Alá van, pois, as Follas novas, que mellor se dirían vellas, porque o son, e últimas, porque pagada xa a deuda en que me parecía estar coa miña terra, difícil é que volva a escribir máis versos na lengua materna”
Traducido viene a decir lo siguiente: “Allí van, pues, las hojas nuevas, que mejor se dirían viejas, porque lo son, y últimas, porque pagada ya la deuda en que me parecía estar con mi tierra, difícil es que vuelva a escribir más versos en la lengua materna”.
Prosa
Y aunque en los colegios nos den a conocer a una Rosalía poco reseñable en su época y únicamente poeta, la verdad es que también escribió prosa. A continuación, os dejamos con las más destacables:
“La hija del mar” (1859): Dedicada enteramente a su marido Manuel Murguía. Su argumento es el siguiente: A través de las peripecias vitales de Esperanza, la niña rescatada de las aguas en extrañas circunstancias, Teresa, Candora, Ángela, Fausto y el depravado Ansot, penetramos en un universo rosaliano poblado de sombras, melancolía y desamor. La coexistencia de lo real y lo misterioso, la concepción pesimista de la vida, la supremacía del dolor sobre la felicidad en la existencia humana, la sensibilidad extrema hacia el paisaje, la defensa de los más débiles, la reivindicación de la dignidad de la mujer, el lamento por los huérfanos y abandonados… son motivos recurrentes en la obra de la autora que descubrimos ya en sus inicios literarios, de los que este título es un buen exponente. Rosalía no es sólo esa voz melancólica de un mundo de brumas y morriña que ha ido perfilando la tradición popular con el paso del tiempo, sino una escritora enérgica y comprometida que, ya en su primera incursión en la narrativa, anuncia el talante de un genio singular, de una adelantada a su tiempo que, como sus protagonistas, supo contemplar el mundo con los ojos de una sensibilidad especial. Puedes leer su obra de forma totalmente gratuita en este enlace.
“Flavio” (1861): Rosalía define a esta obra como un “ensayo de novela” ya que lo que narra en ella son sus propios años de juventud. En esta obra aparece recurrentemente el tema del desengaño amoroso.
“El caballero de las botas azules” (1867): Según la propia Rosalía de Castro, esta obra es una especie de “cuento extraño” lleno de fantasía satírica, que nara un surtido de relatos de corte lírico-fantástico con trazos costumbristas que tiene el objetivo de satirizar tanto la hipocresía como la ignorancia de la sociedad madrileña. A pesar de sus rarezas, es considerada por la crítica literaria, la obra más interesante en prosa de la autora gallega.
“Conto gallego” (1864), escrito en lengua gallega.
“Las literatas” (1866).
“El cadiceño” (1886).
“Ruinas” (1866).
“El primer loco” (1881).
“El domingo de ramos” (1881).
“Padrón y las inundaciones” (1881).
“Costumbres gallegas” (1881).
Vídeo reportaje sobre la autora, de unos 50 minutos
FRASES
Sobre los sueños que alimentan el alma: “Es feliz el que soñando, muere. Desgraciado el que muera sin soñar”
Sobre la juventud y la inmortalidad: “Hierve la sangre juvenil, se exalta lleno de aliento el corazón, y audaz el loco pensamiento sueña y cree que el hombre es, cual los dioses, inmortal”